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Entrevista Dr. Esteban Rodríguez, primer ginecólogo que objeta al diagnóstico prenatal

autor: Admin

categoría: Bioética

Abierto a todos los lectores

 

Esteban Rodríguez Martín, Primer ginecólogo que objeta al diagnóstico prenatal. "Uno de cada cien fetos muere en la amniocentesis. Esos abortos no se cuentan" "El diagnóstico podría hacerse en la semana 24 sin perjudicar a los fetos que pueden ser curados" "El tercer supuesto hace al médico cómplice necesario del feticidio"

14/12/2008

Santiago Mata

Madrid. Salmantino de 40 años, este médico que ha vivido toda la vida en Andalucía y ejerce en Algeciras se define como "comprometido con el derecho a vivir, la salud de la mujer, y la libertad del médico". Es el primer ginecólogo que ha acudido a los tribunales para que amparen su negativa a realizar diagnósticos prenatales. Según él, se hacen para detectar enfermedades que no se curan durante el embarazo, y su realización lleva al aborto en un 90% de los casos. Algo en lo que no quiere ser cómplice.

¿El aborto "eugenésico" es una discriminación?


Ciertamente el aborto eugenésico supone la discriminación de toda una categoría de personas cuando están en su fase de vida intrauterina, que tienen en común el que se les haya detectado prenatalmente alguna tara o el riesgo de que pudieran llegar a desarrollarla.

Pero es más, cualquier aborto es una discriminación. El termino ABORTO hace referencia al embarazo que se malogra espontáneamente por designio de la naturaleza y no necesita de más calificativos. Surge la necesidad de ponerle apellido como: eugenésico, terapéutico, social, ético, voluntario, IVE, etc para completar su significado. Sin embargo todos esos abortos, con independencia de como se apelliden, tienen algo común que es que se producen sobre un embarazo en que el niño en desarrollo está vivo. Por eso, para no confundir ni engañar, lo correcto es hablar de FETICIDIO. Así pues la pregunta seria ¿existe el derecho al feticidio? ¿existe el derecho a matar a un hijo porque tenga tres cromosomas 21? ¿de verdad queremos una sociedad en la que matar a nuestros hijos sea un derecho? La distancia entre el feticidio y el infanticidio la marca un acontecimiento biológico: el parto.

¿Aumenta el aborto por el tercer supuesto específicamente con la extensión del diagnóstico prenatal?


Sí. De hecho la demanda social de aborto eugenésico es generada por el diagnóstico prenatal ofrecido por los ginecólogos a través de los sistemas sanitarios públicos o privados y promovidos por las sociedades científicas. Sin alguna de las formas de diagnóstico prenatal no puede existir solicitud de aborto acogiéndose al tercer supuesto; es decir, sin diagnóstico prenatal no hay aborto eugenésico. El embarazo objeto de diagnóstico prenatal suele ser un embarazo deseado, de lo contrario el aborto se decide antes de llegar al tiempo de someterlo a técnicas de diagnóstico prenatal amparándose en el primer supuesto, este embarazo deja de ser deseado ante un diagnóstico prenatal adverso.

La generalización a toda la población de las técnicas diagnóstico prenatal en sus diversas formas: diagnóstico preimplatancional, screening de riesgo bioquímico-ecográfico, ecografías de cribado de malformaciones de la semana 20 y pruebas invasivas, como la amniocentesis, seguido del pretendido derecho al aborto eugenésico, es lo que propicia que las cifras absolutas de estos abortos aumenten año tras año. En concreto en menos de 10 años se han más que duplicado (de1200 feticidios en 1998 a 3200 en 2007). Los llamados "Programas de Cribado de Defectos Congénitos" extendidos a toda la población como una supuesta medicina avanzada, son los responsables de estos incrementos , aunque el porcentaje se mantenga constante en torno al 3%, porcentaje que seguirá manteniéndose constante por que esa es la frecuencia en la que se dan en la naturaleza los defectos congénitos sean del tipo que sean. Se pretende vender tranquilidad, tranquilidad que no proporciona la medicina sino la naturaleza, puesto que el 97% de los embarazos contendrán un niño sano.

También son víctimas del diagnóstico prenatal los abortos que se producen como consecuencia de las complicaciones de la pruebas invasivas y que no se computan en las estadísticas. Si en España se hicieran 100.000 amniocentesis al año, -probablemente se hacen muchas más- morirían otros mil niños más victimas del diagnóstico prenatal, con independencia de que estuvieran sanos o enfermos.

¿Hacen los médicos los diagnósticos por miedo? ¿O también entre ellos crece la indiferencia por la vida del feto?


Indudablemente el miedo a la denuncia pesa en los ginecólogos. Sentencias del tipo "wrongfull- birth"- nacimiento erróneo- contribuyen a ello. Esto se traduce en un "hiperdiagnóstico", es decir; ante la duda se prefiere sospechar algo, aunque luego no se confirme, que asegurar la normalidad completa, y que después el niño nazca con alguna tara. En cualquier caso la responsabilidad final de seguir adelante o abortar siempre recae en la mujer. Si se produce el aborto de un niño finalmente sano la denuncia no prosperaría puesto que la decisión fue de los padres. La actitud del hombre suele ser del tipo: "yo te apoyo en lo que tu decidas" en vez de: "yo te quiero a ti y a nuestro hijo hasta el final" otras veces el hombre es el que tiene claro que no quiere tener un hijo con alguna tara y presiona, a la mujer en duda, para abortar. Esto supone una altísima presión para la mujer embarazada que en nada contribuye al buen desarrollo de la gestación y muchas veces la precipita a la decisión de abortar.

Pero también existe un determinado grupo de profesionales que están convencidos de los beneficios de la eugenesia o que son abiertamente pro-abortistas. Menos se declaran abiertamente "pro-vida". Mientras que la mayoría nadan en lo que se ha denominado la ideología "pro-choice" (pro elección), que deja a sus pequeños pacientes al arbitrio de la decisión de sus padres y no tendrían ningún inconveniente en complacer, al menos burocráticamente, la decisión feticida de los progenitores, llegado el caso, ni en seguir adelante con la gestación equiparando éticamente ambas opciones. Este grupo al fin y al cabo lo que hace es cumplir la ley actual cuya base ideológica es precisamente permitir esta elección, que deja indefenso al niño que sólo puede contar con la firme determinación de su madre para amarlo aun en su discapacidad, para salvar su vida. La madre es el único abogado del hijo, si ésta renuncia a su defensa el hijo está perdido

¿Qué le mueve a usted a objetar?


Varias cosas, pero para que todo el mundo pueda entenderlo facilmente utilizaré una comparación:

Si en España, como ocurre en China, fuese legal el feticidio ante el diagnóstico prenatal ecográfico de sexo femenino yo me negaría a hacer diagnósticos ecográficos de sexo fetal, porque me convertiría en cómplice del aborto cuando hiciese el diagnóstico de niña. Al igual que es cómplice de asesinato no sólo el que dispara, sino también el que trama el plan, proporciona el arma, selecciona la víctima, o da la orden.

Primero: el convencimiento de que el mal uso del diagnóstico prenatal, diseñado para permitir el aborto llegado el caso, no aporta ningún beneficio a la sociedad puesto que no constituye un verdadero progreso y atenta contra: la vida del ser humano más débil e indefenso(el feto enfermo y por ello doblemente débil), la salud de la mujer y la deontología del médico. Como médico no puedo cooperar en unas políticas sanitarias en la que uno de sus objetivos sea posibilitar ,permitir o aconsejar la muerte del paciente, a sabiendas de que además estaría causando un daño para la salud de la mujer. Como ginecólogo es mi deber defender y cuidar a mis pacientes que son tanto las madres como sus hijos mientras estén en su seno.

El aborto no cura; mata a un niño en desarrollo, hace enfermar a una madre, a veces de por vida, aunque el aborto sea por una supuesta anomalía fetal y desnaturaliza al médico.

Segundo: la intolerancia de mis actuales superiores, a respetar mi ideología pro-vida, que pretenden imponerme la ideología pro-choice, como si esto fuese el criterio que debiera seguir todo buen ciudadano o todo buen médico. Su negativa a reconocer el conflicto ético que entrañan la tareas que incluye la actividad del diagnóstico prenatal y su pretensión de que me quite mi conciencia, como si fuese un sombrero, antes de entrar a la consulta de diagnóstico prenatal.

Para mi supone un conflicto terrible tener que hacer una amniocentesis ,o tener que informar del resultado de un diagnóstico de síndrome de Down o cualquier otro y que los padres me pidan que cumplimente los trámites burocráticos que les permitan abortar, hecho que se produce en 9 de cada 10 diagnósticos de cromosomopatía. Para evitar esto solicité a mis superiores que me liberasen de esta actividad y que me destinasen a cualquier otra de mi especialidad que no tuviese relación con el aborto. Ante la tajante negativa recurrí a la comisión deontológica del Colegio de Médicos de Cádiz que resolvió a mi favor, al entender que había motivos legítimos para una objeción de ciencia y de conciencia. Sin embargo la intolerancia y desobediencia al órgano colegiado, por parte de mis actuales superiores, me ha obligado a recurrir a los tribunales y tener que convertirme así en el primer ginecólogo español que plantea un contencioso administrativo para defender sus derechos fundamentales a la libertad de conciencia, de creencias y de ideología amparadas en el artículo 16 de la constitución. Actualmente cuento con una suspensión cautelar de la medida administrativa ordenada por el servicio andaluz de salud, que ha sido ratificada por el TSJA.

Así que no pretendo privar a nadie de ningún derecho, sino simplemente defender los míos. Al igual que se respeta, no sin presiones, que unos padres por motivos de conciencia, ideológicos o de creencias se nieguen a una amniocentesis o a un cribado ecográfico o bioquímico, se debe respetar a un médico que alega los mismos motivos.

En resumen para defender la vida de mis pacientes que se desarrollan en el vientre de sus madres, la salud de las mujeres, y el derecho fundamental a la libertad de conciencia, creencias e ideología, de los médicos.

¿No es dejar de prestar una ayuda, si se extendiera la objeción, el no hacer estos diagnósticos?


Lo pernicioso no es el diagnóstico prenatal en si mismo, sino que ese diagnóstico pueda ser utilizado para cometer un crimen  aunque éste esté despenalizado. Desgraciadamente el buen uso del diagnóstico prenatal es inseparable del mal uso en la práctica diaria en mi medio y esto es así debido a la ley actual. Es con esto con lo que no deseo colaborar, puesto que al resultar un cooperante necesario del aborto eugenésico a través del diagnóstico, me convierto cómplice aunque sea otro el que se manche de sangre las manos. En tanto no se modifique la ley, de manera que deje de convertir al ginecólogo, a través del diagnóstico prenatal, en cooperante necesario del aborto eugenésico, no se me ocurre otra forma que no sea la objeción de conciencia y de ciencia. En cualquier caso no creo que sean muchos los que se atrevan a dar este paso en defensa de la vida y de la libertad. Yo planteo un diagnóstico prenatal para curar, pero no para matar. Del buen uso del diagnóstico prenatal ya hay muchos que hablan, pero pocos lo hacemos del mal uso, que muchos callan. Detrás del diagnóstico prenatal también hay muchos intereses económicos y réditos políticos.

Mi objeción se limita tres actividades muy concretas que son:1: practicar pruebas invasivas que someten al niño a un riesgo de muerte innecesariamente, 2:participar en cribados de riesgo de cromosomopatías porque constituye el primer escalón de la eugenesia y su fin es permitir el aborto y 3:participar en programas poblacionales de cribado ecográfico de malformaciones en la semana 20, porque se hace igualmente para posibilitar, el aborto llegado el caso. Fuera de estas tres actividades no planteo objeción alguna para el correcto seguimiento de un embarazo.

El diagnóstico prenatal perfectamente podría hacerse en la semana 24 sin que supusiese un incremento de riesgo substancial para los pocos fetos que pudiesen beneficiarse de un diagnóstico y tratamiento precoz. Ahora bien, el feticidio ya no seria legal. Esto no quiere decir que, individualmente, los fetos con riesgo de tener enfermedades potencialmente curables o paliables tuvieran que tener un seguimiento adecuado (por ejemplo en los casos de madres diabéticas o de incompatibilidad sanguínea etc). Pero esto no tiene nada que ver con programas que se extienden a toda la población antes de la semana 22, para posibilitar el aborto eugenésico, encaminados fundamentalmente al diagnóstico de enfermedades incurables como el síndrome de Down.

¿Por qué afirma usted que la ley hace inseparable el buen uso del mal uso del diagnóstico y que convierte al ginecólogo en cómplice?


Cabe recordar que el tercer supuesto de despenalización del aborto dice "Que se presuma que el feto habrá de nacer con graves taras físicas o psíquicas, siempre que el aborto se practique dentro de las veintidós primeras semanas de gestación y que el dictamen, expresado con anterioridad a la práctica del aborto, sea emitido por dos especialistas... distintos de aquél por quien... se practique el aborto". es decir que para el aborto por tercer supuesto, o sea eugenésico, se necesitan tres ginecólogos que cooperen necesariamente: dos que dictaminen a través del diagnóstico prenatal previo a las 22 semanas (por esto la ecografía de cribado de malformaciones se hace en la semana 20) y un tercero que de muerte al feto y con ello fin al embarazo. El hecho de que la ecografía de cribado de malformaciones se programe en la semana 20 y que el aborto sea posible hasta la 22 es lo que hace inseparable el buen uso del mal uso del diagnóstico prenatal.

¿Aparte de la objeción de conciencia, como cree usted que se podría evitar la complicidad del médico?


En primer lugar este supuesto debería ser derogado por completo por suponer una discriminación, pero de no ser así al menos habría que eliminar el término "presuma" y sustituirlo por "demuestre". También habría que eliminar el término de "tara grave física o psíquica" por ser ambiguo y estar vacío de contenido científico y jurídico. Se debería especificar un listado de diagnósticos en los que se pueda abortar y en los que no, para evitar que este supuesto sea otro coladero. Yo personalmente, como médico, no me atrevo a decir que niños merecen vivir o morir, por muy enfermos que puedan estar, puesto que no soy el dueño de sus vidas como tampoco lo son sus padres.

Una forma de restituir el papel social del ginecólogo como custodio de la vida del feto enfermo o sano, que dejara de convertirlo en policía, juez y verdugo seria la creación la figura jurídica del Abogado Defensor del Nasciturus, puesto que constituye un bien social a proteger; de manera que defendiera: su derecho a la vida, con independencia de su edad o salud, su derecho a ser adoptado y a tener un padre y una madre, su derecho a la intimidad genética y cromosómica, su derecho a unos cuidados médicos que no lo sometan a riesgos innecesarios para él y no destinados a acortar su vida artificialmente ni a prolongarla a través de encarnizamientos terapéuticos y su derecho a una muerte natural y digna, llegado el caso ya sea antes o después de su nacimiento. La decisión feticida no debería ser tomada ni por los padres ni por los médicos, si no por un Juez de familia o por una comisión de bioética tras el análisis de los intereses en conflicto. Con ello se conseguiría defender al nasciturus como bien social, restaurar el papel social del ginecólogo y concienciar a la sociedad de que los padres no son los propietarios de la vida de sus hijos al extremo de decidir su muerte.

Esto seria una medida valiente que permitiría realmente disminuir el numero de abortos que suponen más del millón largo desde 1985, y que supone la primera causa de muerte en España por encima del tabaco, de los accidentes o tráfico, el cáncer, el sida e incluso el terrorismo y que se ha convertido en un verdadero problema de salud pública al que hay que añadir el millón de mujeres que sufren las secuelas, que pueden llegar hasta el suicidio.

El aborto es otra forma de violencia de género contra la mujer y que la discrimina por su maternidad que es precisamente lo que la diferencia del hombre.

Ningún hombre es obligado a abortar, muchas mujeres se ven obligadas a abortar, a veces por sus parejas, a veces por sus padres, a veces por los médicos y a veces por sus jefes que las amenazan con el moobing maternal.

¿En qué porcentaje de casos tendría sin embargo interés el diagnóstico con vistas a hacer una operación prenatal o a ayudar de algún otro modo al bebé antes de su nacimiento?


Desgraciadamente las posibilidades terapéuticas prenatales son muy escasas y nulas desde luego para las cromosomopatías, que además son los diagnósticos prenatales más frecuentes. (El 80% de los diagnósticos prenatales lo constituyen las cromosomopatías y las alteraciones del sistema nervioso; síndrome de Down y Espina Bífida como paradigmas de estos grupos) Sólo hay 8 centros en España que pueda realizar cirugía fetal. Tanto es así que cuando se opera alguno con éxito sale en los telediarios. El aborto es un freno para el avance de la verdadera Medicina Fetal, puesto que si matamos a los pacientes nos perdemos la oportunidad de estudiarlos.

Sin embargo hay algunos grupos que realmente se benefician estos serian fundamentalmente algunas cardiopatías congénitas, la espina bífida, los casos de incompatibilidad sanguínea y otras causas de anemia fetal que se benefician, no sin altos riesgos, de transfusiones intra útero, o de embarazos múltiples, así como algunos tumores y hernias diafragmáticas. Pero para curar estos pocos casos se quedan en el camino unos 2000 niños al año, victimas del diagnóstico prenatal de síndrome de Down y también se abortan espinas bífidas, enanismos y otras malformaciones músculo-esqueléticas y hasta labios leporinos. Pero también hijos de madres enfermas de diabetes o infectadas por el toxoplasma, aduciendo no ya una malformación, sino sólo el riesgo de que pudieran desarrollarla.

Desde mi punto de vista, para el paciente- el feto- no tiene ningún interés que se le diagnostique una enfermedad incurable, como el síndrome Down por ejemplo, sí para los padres si consideran el feticidio como una alternativa, pero para el enfermo el interés es nulo y le somete a un riesgo tanto directo como indirecto de muerte. Hay muchos padres deseando adoptar niños con síndrome down y otras minusvalías, luego la ejecución prematura de estos niños debería limitarse, una forma de hacerlo seria restringiendo el uso masivo del diagnóstico prenatal de cromosomopatías, empezando por los cribado riesgo que comienzan discriminando fetos en 2 categorías según su riesgo de tener el, "al parecer temible y monstruoso", síndrome de Down.

¿Qué cree que ha hecho que en Inglaterra nazcan más niños con síndrome Down; qué habría que hacer para que esto pasara en España?


Probablemente en el Reino unido estén de vuelta del drama del aborto. Inglaterra fue uno de los primeros países en despenalizar el aborto y pionero del diagnóstico prenatal eugenésico a través de la escuela de K. Nicolaides, hoy extendida en España, que implementó el diagnóstico poblacional de cromosomopatías desarrollando toda una tecnología para ello. El suicidio de una conocida artista británica a raíz de un aborto de gemelos, conmocionó a la opinión pública y provocó que el Real Colegio de Psiquiatras emitiera un informe sobre los riesgos del aborto para la salud de la mujer, según publicó Sara Kate Tempelton, editora de salud del "The Sunday Planet".

La noticia de BBC News decía que la causa del incremento del nacimiento de niños con síndrome de Down, hasta cifras previas a la implantación de los programas de cribado, podía ser la concienciación de que realmente el síndrome de Down no supone una discapacidad tan grave que limitase su calidad de vida de forma insalvable.

Realmente esto es así. Para que en España pudiera ocurrir algo parecido seria necesario promover una información veraz sobre este síndrome y sobre las consecuencias del síndrome postaborto. En este sentido la Fundación Síndrome de Down, Red Madre, Asociación de Victimas del aborto, Fundación Madrina, Linea de Atención a la Mujer por citar sólo algunas, hacen una labor encomiable, que deberia ser financiada con una partida presupuestaria al menos equivalente a la destinada a la concertación de centros abortistas.

En cualquier caso las personas tienen derecho a nacer con independencia de la calidad de vida que puedan llegar a alcanzar , la calidad de vida no es sinónimo de dignidad humana.

Pero, por ahora, esto sólo ha ocurrido en Inglaterra y sólo para el síndrome de Down, no para el resto enfermedades congénitas. Una nueva vía para la esperanza de estos homos sapiens sapiens que se desarrollan en el seno de una hembra de su especie, sería que la clase médica y especialmente los ginecólogos, se comprometieran en su defensa y una forma de hacerlo es, sin duda, la objeción de conciencia de manera que fuese el germen para la elaboración de protocolos médicos de control del embarazo que fuesen respetuosos con la vida del feto y con su derecho a la intimidad genética y cromosómica.

Fuente: La Gaceta de los Negocios, 13 de diciembre de 2008

 Más: Entrevista Dr. Esteban Rodríguez en COPE, primer ginecólogo que objeta al diagnóstico prenatal

 

 

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