Textos clave: El triunfo pro vida

 
categoría¿Por qué luchar contra el aborto?
fecha10-6-2008
autorAdmin

Por José Albino Murri

Pareciera un contrasentido, una involuntaria ironía, hablar de “El triunfo pro vida”; cuando acaba de sancionarse una ley proaborto en Argentina, de convalidarse el aborto por nacimiento parcial por la Corte Suprema de los Estados Unidos, y las Naciones Unidas de instrumentar un agresivo programa de control de la natalidad, esterilización femenina y aborto en Timor Oriental.

Sin embargo, y precisamente por eso, cabe la serena y objetiva reflexión sobre los hechos.

Porque cada aborto y cada acto que aborrece la vida humana, cada ser que se desgaja de nuestra vida, hiere nuestra alma, destroza nuestro corazón a jirones, y humedece nuestro rostro.

Pero no es el llanto del vencido; tampoco el llanto pacato de los cobardes y los débiles; no es el llanto pueril de los extraviados y lascivos; ni las lágrimas amargadas de los quejumbrosos y desprevenidos.

Es, sí, un llanto viril, con los dientes apretados y el silencioso compromiso de fidelidad, asumido ante Dios y su Madre, de velar por la propagación del Evangelio de la Vida; es el llanto de Cristo ante la tumba de su amigo Lázaro; el llanto de María Santísima junto a su divino Hijo, al pie de la Cruz.

Es un llanto que encierra un compromiso inmaculado, una decisión tomada, una voluntad férrea, un propósito concreto: el de combatir el “buen combate”.

Por eso, hemos de entender que el verdadero triunfo no se da en las urnas; no se refleja en el voto; no es susceptible de parámetros y medidas; no admite componendas ni tolera permisivismos.

El verdadero triunfo, el triunfo pro vida, está en el esclarecimiento de la verdad; en la difusión del amor; en la defensa de la vida; en el ascenso de la virtud; en el camino de la santidad.

¡Cuántas almas vieron claro, cuántas aprendieron la Verdad y el Amor!, sólo gracias a la prédica por la vida y la familia, llevada a cabo merced a estas campañas funestas de control de la natalidad, de desamor y desventura.

Cuántas vidas se salvaron, cuántas almas se reconciliaron con su Creador, cuántas familias se fortalecieron en el amor mutuo. ¿Quién podrá medirlo?

Porque la única derrota es la del combate no librado, la de la contienda rehuida.

El triunfo es de Dios, desde el principio y por entero. Y nuestro es el deber de la lucha. Cristo Dios, desde la Cruz, burlado y escarnecido, vencido para el mundo, y derrotando a la Muerte; nos señala amorosamente que éste, y no otro, es el único y verdadero camino y señal de victoria.

¡Adelante!, pues, por un nuevo Triunfo Pro Vida.

José Albino Murri es Presidente de la Unión de Entidades por Una Vida Más Humana y miembro de la Sociedad Argentina de Ética Médica y Biológica.

 

 


cortesía de Adopción Espiritual