Textos clave: La Industria Demoníaca del Aborto

 
categoríaOtros
fecha29-11-1999
autorAdmin


La Industria Demoníaca del Aborto

“Las palabras que les he dicho son espíritu y vida” (Jn 6:63)

Thomas J. Euteneuer, Presidente, Vida Humana Internacional

Fuente: Boletín Electrónico de Vida Humana Internacional, volumen 01, número 77, viernes 27 de julio de 2007

Lo que sigue es un fragmento de mi libro que se publicará próximamente sobre el exorcismo. Un capítulo del libro se titula, “Pro-Vida y Exorcismo” y se dedica a una reflexión sobre el mal del aborto desde una perspectiva espiritual. Como precaución para los que pueden no estar acostumbrados al lenguaje de la guerra espiritual, menciono que la visión del aborto contenida en el fragmento se deriva primordialmente de la representación de Jesús del demonio como “asesino desde el comienzo” (Jn 8:44) y de pasajes bíblicos que identifican a otros demonios que colaboran con Satanás en su afán de destruir la vida de los hijos de Dios. Cerciórese de orar mientras usted lee este fragmento.

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¿En qué sentido es el aborto demoníaco?

La dimensión espiritual de este “negocio” espantoso es su sistematización del sacrificio ritual de la sangre al dios del asesinato de niños, Moloc, de quien sabemos por las condenas severas que hacia él aparecen en el Viejo Testamento (Lev 18:21, 20:2-5, 1 Reyes 11:5.33, 2 Reyes 23:13 y Sofonías 1:5). Este demonio del asesinato aparece en muchas formas y culturas a través de la historia (fenicia, cartaginesa, canaanita, celta, india, azteca y otras) pero es siempre la misma bestia sanguinaria que exige la matanza de niños como la forma de adorarle. Este demonio no se satisface con un asesinato aquí y otro allá. Su apetito insaciable de la muerte de inocentes busca el endoso público para justificar sus acciones espantosas, y él necesita una expresión sistemática de ella para aumentar su adoración.

La industria moderna del aborto ofrece el sacrificio ritual de la sangre al antiguo demonio del aborto. Es una religión demoníaca de todas las maneras posibles. Tiene su dogma sagrado (”elección”), su jerarquía gobernante (Planificación Familiar), sus teólogos (las ideologías feministas), su sacerdocio que practica los sacrificios (los abortistas), sus templos (clínicas de aborto), los altares (las tablas quirúrgicas), las víctimas rituales (sobre todo los bebés y de forma secundaria las mujeres), los acólitos y los sacristanes (los trabajadores de las clínicas y las escoltas de los muertos), las congregaciones (todos los partidarios del aborto) y su propio principio unificador de la “gracia” sacramental (el dinero). En resumen, la industria del aborto es un sistema demoníaco perfecto que ofrece una forma perversa de adoración al diablo.

La víctima del sacrificio en esta religión demoníaca no es una bestia como la que se ofrecía al Dios de Israel del Viejo Testamento en un sistema legítimo de sacrificios religiosos. En el aborto, la víctima es un ser humano inocente hecho a la “imagen y semejanza de Dios” y que nunca puede defenderse. Esta combinación de la inocencia, de la participación de los padres y el olvido ritual del rostro de Dios en forma humana es la manera en que el demonio blasfema contra el Padre con la participación equivocada de los propios hijos de Dios. La destrucción sistemática del cuerpo humano, que San Pablo llama “el templo del Espíritu Santo”, es un insulto blasfemo hacia Dios. Si el negocio del aborto no es realmente demoníaco, entonces nada lo es. (fin del fragmento.)

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Desde esta perspectiva, es fundamental la necesidad de un acercamiento profundamente espiritual para terminar el holocausto del aborto. No nos absuelve de trabajar de todas las maneras humanamente posibles para terminar el aborto, sino que pone toda nuestra actividad humana en la perspectiva correcta. En este mes de la Preciosa Sangre debemos cubrir a cada abortista, clínica de aborto y cliente de la industria del aborto con la Sangre de Cristo para vencer el sacrificio sanguinario del demonio con la fuerza más poderosa de bien que el hombre ha conocido. Si se aplica su Sangre correctamente con gran amor por un plazo de tiempo, veremos conversiones aún de los defensores más devotos del aborto. La Sangre de Cristo es una protección poderosa para todos los que ruegan y trabajan por la vida y nos recuerda que nuestro trabajo pro-vida nos lleva al Calvario para mantenernos solidarios con el niño no nacido al que se le priva injustamente de la vida.

Sinceramente suyo en Cristo,

Thomas J. Euteneuer, Presidente, Vida Humana Internacional

Traducción por APRODEFA

 


cortesía de Adopción Espiritual